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Rosas para una Dama desairada

Cada sábado por la no­che, toda aquella lán­guida primavera, solía yo llevarle una rosa a la se­ñorita Caroline Wellford. Lloviera o tronara, cada sá­bado, a las 8 en punto. Era siempre la mejor rosa de la florería. Observaba al Viejo Olsen envolverla con delicadeza en papel de seda verde y...

Encuentro con el Mosquito del Ártico

[pullquote-left]“Un enjambre de estos bichos puede chuparle medio litro de sangre al día a un alce”.[/pullquote-left]Desde lo alto de un abrupto promontorio dirigí la vista hacia el valle Redstone. Co­mo tantos días de ve­rano en esta región del noroeste de Alaska, había amanecido soleado y ventoso, pero por el este...

Fragmentos del Ayer

[pullquote-left]Estos objetos rescatados de nuestro pasado nos recuerdan lo que alguna vez fuimos… y lo que todavía somos.[/pullquote-left]Merodeando hace algunos años en una tienda de libros usados, me tope con una vieja revista en que aparecía un artículo de la escritora francesa Colette. Decía la novelista que cuando se fue...

Príncipe Chino busca Novia

Si hablamos de virtudes del líder, la honestidad, con seguridad, no puede faltar. Honestidad, principalmente, por una cuestión ética. Pero honestidad también como generador de confianza, esa confianza que será la base sobre la que se construya la relación. Honestidad para con uno mismo. Honestidad para con los demás. Este...

El Espejismo del Alma

Como estaba decidido a ahorrar para su jubilación y la educación de sus hijos, Larry Piumbroeck, de 42 años, recorría más de 400,000 kilómetros al año viajando por razones de trabajo. Si bien a este gerente de ventas le daban ascensos y le aumentaban el sueldo con regularidad, en su...

Nada cuesta dar las gracias

Una de las bendiciones de tener hijos grandes es que ya no hay que estar detrás de ellos para que escriban notas de agradecimiento. De pequeños, Eleanor, Sarah y Drew me dictaban sus cartitas, y yo las enviaba junto con los dibujos que hacían de los regalos. Sin embargo, cuando...

Desastre

La mañana del día final era tan hermosa como cualquier otra. Nada indicaba lo que ocurriría. Nada presagiaba el final. Ella caminaba desde hacía un buen rato, sin rumbo fijo. Caminaba desde antes que amaneciera. No quería pensar ni sentir. No quería que ningún pensamiento la distrajera de lo que...

No sólo vendía rosquillas

Lo que podía hacer por otros era la parte más importante de mi trabajo…   Cuando iba a la universidad, trabajaba horas al día en una tienda del centro de la ciudad que vendía rosquillas y café. Como el establecimiento estaba en una calle donde paraban autobuses de varias rutas,...